martes, 18 de diciembre de 2007

La rabia una enfermedad que nos involucra a todos

La rabia es una enfermedad bastante grave que ha cobrado miles de vidas humanas en el mundo, y que no ha sido erradicada de nuestra región, por lo que es importante que cada año todos los perros y los gatos sean vacunados. Una de las principales causas, por la que no se ha logrado controlar la enfermedad en un 100 %, es el número tan elevado de animales callejeros. Constituyen un gran foco de infección de ésta, así como de muchas otras enfermedades. Desgraciadamente, la sociedad no atiende las campañas para el control de la población de pequeñas especies, e incluso defienden a perros y gatos callejeros. Con todo, es importante que los vacunen y desparasiten, y aprovechen las campañas de esterilización gratuita con el fin de evitar el crecimiento desmedido de estos animales que muchas veces sólo tienen dueños ocasionales. Sólo así puede controlarse la transmisión de la rabia, así como de muchas otras epidemias. Transmisión Se transmite principalmente por la mordedura profunda de un animal infectado, a través de la saliva. El virus penetra el tejido nervioso, para luego migrar hasta el sistema nervioso central y las glándulas salivales de donde se libera. El consumo de carne de animales muertos e infectados no sometidos a cocción también es un agente de contagio. Existen animales que pueden transmitir la rabia sin presentar signos clínicos. El virus, sin embargo, no resiste el calor, además que muchos desinfectantes lo inactivan fácilmente. Los signos clínicos se presentan de 2 a 8 semanas después de la infección, que es el tiempo de incubación del virus. La rabia comprende tres fases: Sin signos evidentes. La primera fase con frecuencia pasa inadvertida, pero puedes notar signos sutiles de cambio de comportamiento, fiebre, reflejos lentos y que tu perro se lamen constantemente en el sitio de la mordida, como si tuviera mucha comezón. Furiosa. El sistema nervioso central ya es invadido: notarás signos de comportamiento errático, como irritabilidad, inquietud, ladridos, agresión por episodios, ataques a objetos inanimados, rascan, gruñidos inexplicables, fotofobia (horror a la luz) y comportamiento sexual anormal. También puede tu mascota desarrollar desorientación y convulsiones. Paralítica. Se desarrolla parálisis, que frecuentemente primero afecta a la extremidad mordida, luego la faringe –percibirás un cambio en el ladrido. Siguen problemas para respirar y parálisis de la mandíbula que verás caída, lo que provocará un exceso de salivación. Diagnóstico Se hace un estudio de la cabeza y las glándulas salivales del animal, ya que cualquier perro sospechoso a rabia se debe poner en cuarentena o someterse a eutanasia. Y las autoridades locales se deben poner en sobre aviso a la población del área, por si mordió a alguna persona y se de pronto tratamiento; mientras se confirma si las pruebas fueron positivas a rabia. Tratamiento a seguir No hay tratamiento posible. El animal rabioso tendrá que ser sacrificado por las autoridades de la Secretaría de Salud. Los humanos que la padecen pueden sobrevivir si se vacunan rápidamente. La lucha contra esta enfermedad depende de la conciencia de la sociedad para que vacunen a los perros y gatos domésticos, así como a los animales callejeros.

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