lunes, 17 de diciembre de 2007

CUIDADOS QUE REQUIEREN LOS CABALLOS

Un acaballo estará bien en su salud física si está bien alimentado, con sus vacunas y desparasitaciones al día, con dientes sanos para que pueda masticar y digerir bien y con ejercicio regular. En cuanto a su buen comportamiento, esto depende del trato que se les dé pues estos animales son como un espejo y tal como nos portemos nosotros con ellos así se portarán ellos.

Alimentación
Los caballos tienen que comer de acuerdo a su peso pero no mucha cantidad de una vez porque tienen un estómago muy pequeño para su tamaño y además un sistema digestivo complejo; por ejemplo lo que comen ya no pueden devolverlo como los humanos u otros animales.

Siempre deben tener agua lo más limpia posible y en cantidades suficientes, teniendo en cuenta que un caballo puede llegar a beberse unos 40 litros de agua en un día de verano.

Cuidados de los cascos
El cuidado general del casco pasa por su limpieza, tarea a la que se le debe dar la máxima importancia. En la gran mayoría de los casos, la falta de limpieza, junto con la utilización de grasas inadecuadas y camas excesivamente húmedas, son los principales causantes de los serios problemas que todos conocemos en los cascos de nuestros animales.

Por ello es fundamental que la labor de limpieza se realice todos los días, eligiendo para ello como momento más adecuado justo antes de proceder a montar.

Para la limpieza se utiliza el denominado limpiacascos de la siguiente manera:

Tratar de eliminar la suciedad trabajando desde el talón hacia la lumbre; poniendo especial cuidado de no penetrar en las zonas blandas de la ranilla.
Cuidar especialmente el aseo de los surcos colaterales de la ranilla, ya que es el lugar preferido para las bacterias, piedras y cualquier elemento punzante.
A la hora de limpiar la ranura central, poner máxima atención en la búsqueda de cualquier señal de podredumbre.
Comprobar la no existencia de cortes ni grietas, así como el grado de sequedad del casco.
En caso mal olor, existe una gran posibilidad de una infección. Si es así, limpiar completamente el casco y aplicar agua oxigenada en las zonas afectadas. Esta operación se debe repetir al menos una vez al día (consultar el tema con el veterinario o herrador).
Para terminar la limpieza, comprobar que la herradura se mantiene perfectamente colocada y en su sitio.
Además de la limpieza de los cascos, poner especial cuidado en la limpieza del establo. Es fundamental que un animal estabulado disponga de una cama seca y limpia; no hay nada más destructivo para los cascos que el amoníaco de los desechos equinos y de la cama en descomposición.

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